Conozcamos nuestra historia

Aguacatán su historia milenaria
Desde tiempos antiguos, Aguacatán formaba parte de los pueblos mesoamericanos de ascendencia maya, con características sociales, políticas y religiosas independientes. Prueba de ello, es que encontramos la jerarquía política – religiosa que se conservan aún por los ancianos de esta comunidad.
Los Awakatekos como otras comunidades de Guatemala y Yucatán, según el Memorial de Sololá y los Anales de los Kaqchikeles descienden de los antiguos mayas que se desarrollaron “hace más de dos mil años en el centro del territorio del actual Petén y el norte dela Repúblicade Guatemala”. Aunque según se cree, que desde el siglo X, de la era cristiana, intervinieron en la formación de la nacionalidad guatemalteca, otros factores, como la inmigración tolteca que convivió con los mayas y que dejaron huellas perdurables de su civilización en la Península de Yucatán y en las tierras altas del sur. (Recinos. 1980:38)
La cultura maya se extendió desde el centro de Petén, durante el período llamado del Viejo Imperio (Período Clásico), al centro de Guatemala, occidente y centro de Honduras, El Salvador y los actuales Estados Mexicanos de Yucatán, Campeche, Chiapas y Tabasco y el Territorio de Quintana Roo (Idem).
Las crónicas yukatekas y k’iches como el Chilam B’alam, Popol Vuh, Memorial de Sololá y Anales de los Kaqchikeles señalan a la legendaria Tulán (Tula) (Vucub’ Ziván o de las siete Barrancas) como centro de difusión de los pueblos antiguos que poblaron las tierras de la Penínsulade Yucatán y el interior de la república de Guatemala. Según estas crónicas, después de un largo peregrinaje, que duró muchos años, los pueblos del altiplano guatemalteco se establecieron en los territorios, en donde construyeron sus ciudades y centros principales con organizaciones política y religiosas independientes una de otra. (Anexo No. 9, origen)
Aguacatán “ya tenía mucho tiempo de existir, 800 años antes de la llegada de Alvarado en la Penínsulade Yucatán en 1524 y Colón al continente Americano. El centro más antiguo del territorio Awakateko era Chalchitán, que fue un nombre posterior; ya que el verdadero nombre de la tribu primitiva salida de Tullan (Tula), fue Koakul (Coacul), cuyos jefes o príncipes y sus descendientes ocuparon el territorio al tiempo de la conquista de los k’iche’. Antiguamente, a los actuales vestigios arqueológicos de Chalchitán, se denominaron Koakutek o (Coacutec), nombre a todas luces de descendencia Nahuatl” (Diccionario Geográfico, 1976:38). Qoakutek (Qoacutec) es la segunda generación del orden k’iche’, según crónicas y relatos del Pop Wuj.
Estudios realizados acerca de los vestigios arqueológicos revela que Chalchitán fue la antigua ciudad del territorio, que hizo presencia desde la etapa preclásica (1500 a.c. y 300 d.c.), con una larga interrupción a finales del mismo período, hasta el postclásico temprano (1000 a1200 d.c.). (Lovell. 1990:40)
Mientras que Witxun (sobre la cal), otro centro de Aguacatán, hizo su aparición en la etapa clásica (300 a1000 d.c.) e ignorado hacia finales del período y durante el postclásico temprano (1000 a 1200 d.c.); posteriormente toma auge juntamente con Xo’ltxun (entre la cal) durante el período postclásico tardío o protohistórico -1200 a 1524-, que aparecen como ciudades fortificadas, con características de una cultura estratégica y guerrera (Idem). Witxun (sobre la cal) pudo haber fungido como protectora de la gran ciudad de la planicie; ya que los cinco montículos que quedan “muestran haber sido atalayas dispuestas en esta eminencia con fines estratégicos para defensa de la ciudad por el lado occidental.” (Recinos, 1913:248)
Por otro lado Xo’ltxun (entre la cal) significa en el pueblo o entre el pueblo, que es el actual Pueblo Viejo o Tnumchiw; fue la ciudad “más extensa, más importante y probablemente la más antigua”; y que su “nombre más antiguo fue el de Chuvi-Acutec.” “Encima de Acutec, según Abate Brasseur de Bourbourg” como aparece en el Popol Vuh (Idem).
En cuanto al origen de los Awakatekos, Recinos encuentra semejanza entre las construcciones Awakatekos con las de Teotihuacán, la ciudad de los nahoas. Establece parentesco inmediato entre aquellas naciones con las chalchitekas. Las pirámides de Chalchitán presentan similitud en el sistema de construcciones, túmulos semejantes a los del Llano de los Cúes, y el destino de los monumentos. ”Las pirámides y graderías corresponden evidentemente a fines religiosos, a no ser cuando como en las atalayas y fortificaciones de Xo’ltxun (Xolchún) y Witxun (Wichún) se determina claramente un objeto estratégico y guerrero.” (Recinos, 1913: 252)
El origen nahoa de las tribus de Chalchitán, es claramente demostrada ”por sus monumentos y costumbres” y “se confirma con la semejanza de las lenguas”. ”El mismo nombre Chalchitán procede de la raíz nahoa chalchi, verde, que forma la base del nombre primitivo de la costa de Veracruz, Chalchiuchuecán, tierra de conchas verdes.” (Idem)
“Las tribus de Chalchitán y Pueblo Viejo vinieron probablemente con las tribus mames que destruyeron en México las ciudades toltecas, ya que hacia el siglo VII Chalchitán, lo mismo que Quiriguá y Copán, han de haber florecido como antiguas e importantes ciudades en estos países.” (Idem)15
La emigración de los toltecas en el siglo XI “trajo consigo trastornos y guerras de exterminio entre los invasores y las tribus regnícolas” (pueblos de la región establecidos). “Expulsados de sus tierras, que comprendían una gran extensión y reducidos a las montañas de los Cuchumatanes, los mayas mames se establecieron aquí en competencia con las tribus de Chalchitán, de Jacaltenango y San Mateo Ixtatán, que no parecen haber sido nunca sometidas por los primeros, ya que aún se conservan las lenguas respectivas en los descendientes de estas razas.” (Recinos,1913:252-253)
Según Recinos, Chalchitán no conoció otra conquista que la de los k’iches a principios del siglo XV. “Al creer las tradiciones de los manuscritos k’iches, los cuatro jefes de la invasión K’iche’: B’alam-K’itze’, B’alam-Aqab’, Mahukutah e Iq-B’alam trasmitieron su poder a sus hijos cuando se acercaban a la muerte y les confiaron la misión de proseguir y mantener su obra. Qoakutek hijo de B’alam-Aqab’ estableció su señorío, según toda probabilidad en los dominios de Chalchitán y fue él quien determinó el cambio de nombre de la lengua en Awakateka y del pueblo en Aguacatán. Brasseur estima que no debe tomarse el nombre de Qoakutek y de los demás jefes k’iche’ como personificación de individuos, sino más bien como fuente o familias que designan, si no la cuna, al menos los señoríos en que dominaron” y recuerda que los nombres Qoakutek, Qokawib’, etc. ”indican lugares, algunos de los cuales todavía se conocen” (Idem: 253).
“No es posible creer, sin embargo, que la invasión quiché en Chalchitán hubiera traído como consecuencia la sujeción absoluta y permanente de estas tribus, aunque pudiera haber servido para destruir sus ciudades. La lengua de un pueblo conquistado que sigue viviendo en contacto con el conquistador sufre alteraciones y generalmente se modifica total o parcialmente, y la lengua de Chalchitán continúa siendo hasta nuestros días un dialecto diferente del k’iche’, mam y demás lenguas indígenas. Lo probable es que los quichés, si efectivamente conquistaron esta región, hayan tratado de destruir las ciudades y de exterminar a la raza, que hubo de huir a las montañas, abandonando sus lugares y que más tarde, disminuida y miserable volvió a residir entre las ruinas de sus poblaciones que jamás pudo restaurar”. (Recinos,1954:448)
Durante el tiempo de conquista española, Chalchitán y Pueblo Viejo, ya tenían muchos años de estar arruinadas; también cree que el primero en ser abandonado hubiera sido Pueblo Viejo y que Chalchitán hubiese resistido algo más a la obra del tiempo, ya que en las vegas y llanuras de sus alrededores subsistía una población numerosa. (Idem)
Sin embargo, también es probable que estas ciudades terminaron de ser destruidas por los conquistadores españoles después de la toma de Zaculeu en 1525; pero no existe ningún testimonio que hable sobre la sumisión del pueblo Awakateko. En el siglo XVI Chalchitán no era un peligro ni una nación poderosa que pudieran temer los castellanos. Según Recinos el cronista Fuentes y Guzmán registra el lugar de Chalchitán como “punto del Reyno de Guatemala donde al tiempo de la conquista se veían potentosos restos de edificios y fortalezas. (Idem: 449)
Lovell y Recinos hablan de que los centros arqueológicos y los hechos suscitados en el pasado, muestran que la cultura Awakateka ha sufrido cambios constantes en las diferentes etapas históricas. El desarrollo social y cultural de la población ha manifestado características diferentes durante las etapas históricas de desarrollo. Dentro de las comunidades mayas, también han existido modificaciones en algunos elementos culturales y otros que se conservan, como el idioma. También es de considerar que estos cambios han contribuido a la formación de grupos divergentes dentro de la misma sociedad; como la presencia de linajes poderosos, clases sociales o grupos por variantes dialectales que actualmente se presentan dentro de las Comunidades Lingüísticas Awakateka y Chalchiteka.
De acuerdo a una entrevista realizada con el Reverendo Jaime Scanlon, sacerdote parroquial durante los años setenta y ochentas, en la cabecera municipal de Aguacatán, quien refiriéndose a las obras de Rafael Girard, indicó que “durante las invasiones toltecas y migraciones hacia Copán, los pueblos salieron hace aproximadamente 1,000 años a. de c. y regresaron en 997 años A. de C. Los Toltecas se fueron al norte y se establecieron a orillas del Río Misisipi; volvieron a Yucatán y construyeron Chichén Itza’; mientras que los Chalchitekos poco antes de la llegada de los españoles ya no pudieron llegar a Aguacatán, sino que se establecieron en Chajul…” El sacerdote parroquial justifica las versiones después de haberse entrevistado con el señor Juan Simón de 104 años de edad, chalchiteko, quién dijo: “Ya dejamos nuestras semillas en Chajul9…” Continúa el sacerdote, “después de su regreso los Chalchitekos ya no entraron en Aguacatán sino que se quedaron en Chalchitán…”.
Durante su estancia en Aguacatán, el sacerdote Scanlon encontró dos grupos que conforman el territorio Awakateko: los Chalchitekos y los Awakatekos quienes se reconocían como parcialidades.
Por otro lado, la historia oral acerca de la ocupación del territorio por sus antepasados, algunos vecinos del Cantón Aguacatán manifiestan que la ocupación del territorio se realizó hace aproximadamente 800 años antes d.c. y otros, especialmente, vecinos de la aldea Río San Juan consideran que el territorio se ocupó aproximadamente entre 100 a 150 años, antes de la llegada de los españoles, por pobladores provenientes de Nebaj, El Quiché, quienes se asentaron en lo que hoy es Río Blanco Chiquito. Los primeros awakatekos manifiestan que son de raíces mames y su mayoría actualmente se localizan alrededor de los sitios arqueológicos de Witxun (sobre la cal), y el acento lingüístico se asemeja a la etnia mam; y los últimos, aseveran que son de raíces ixiles y que su centro fue Chalchitán, prueba de esto algunos términos son similares al lenguaje Ixil.
Recopilación y transcripción: William López

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